martes, 9 de agosto de 2011

Las Salidas ( y las entradas )

Acabo de pasarme una semanita en Canet d'en Berenguer, vivan las vacaciones: sol, playa, piscina, mucho top less y poca ropa en los demás casos, pieles tostadas y ambientes distendidos. Llega un momento en que uno no sabe si es más el calor de fuera o el de dentro, y me consta que a ellas también les pasa. Y claro no hay nada mejor que refrescarse por fuera y por dentro, por fuera dándose un chapuzón donde le pille a uno más a mano y por dentro hidratándose bien con agua o mejor con jarabe de litrona o similares. Y si es en buena compañía, más diversión, porque las mujeres suelen ser muy frioleras y después de refrescarse convenientemente les suele apetecer volver a calentarse, y no está bien negarles ese alivio, ¡hay que ser caballerosos, amigo!

Total que sale uno en bañador, toalla al hombro, a pasear hasta la playa (porque no está la cartera para primera líneas) y va notando aquí y allá las miradas más o menos discretas de féminas de cualquier edad al cruzarse con ellas, y no todas van a los ojos. No es que uno sea un superdotado, no creas, pero si la primavera la sangre altera ¿qué no hará el verano? Me encantan las salidas... a la playa. O a la piscina. Incluso al monte, aunque no sea lo mismo, están muy bien.

Uno es hombre de recursos y tiró de contactos, porque hay que tener amig@s hasta (y sobre todo) en el infierno. Llamé a mi amiga S, vieja conocida de mucha confianza, cenamos, vimos un rato la tele y con el calor y tal acabamos salidos... al balcón, practicando el deporte favorito de muchos, ese sexo bueno de madrugada que invita a los oyentes a compartir pasiones y a los durmientes a soñarlas convirtiendo el complejo en algo así como una orgía en habitaciones separadas y eso sí, sin complejos: los gatos del barrio debieron maldecir a los humanos en celo que no les dejaban dormir.

Por lo demás y de re-entrada a la capi parece que al recuperar el ritmo cotidiano el hervor sanguíneo se tranquiliza un poco. Pero poco, es dejarse caer por la calle y me entran unas ganas de aullar a la luna que no me quiero ni acercar a la playa no sea que me líe...

¡Salidos y salidas, disfrutad del verano antes (y después) de la re-entrada!

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